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El Primer Periodico Independiente
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Al asecho del gobierno y mineras
By Los Editores

SEGUIMOS AL ASECHO DEL GOBIERNO Y LAS MINERAS

SOCIALIZACIÓN DEL EIA

EN EL PARAÍSO: TODO UN SHOW

Rafael Correa se presentó durante la campaña como defensor de muchas cosas: los derechos humanos, la inigualable naturaleza del Ecuador, los grupos –indígenas, ecologistas, trabajadores– que luchaban a favor de todo lo mencionado. Y se pintó como el enemigo de muchos males: los banqueros, los funcionarios corruptos, los saqueadores de la riqueza del Ecuador a costo de daños a su diversidad humana y natural. Incluso, durante una concentración en el sur del país, se pronunció a favor de las comunidades que no estaban de acuerdo con la mina de cobre propuesta por EcuaCorriente. Les aseguró que no habría minería a cielo abierto en el Ecuador. Les dijo: Confíen en mí.
Una vez en el poder, las cosas cambiaron. Poco antes del fin de las deliberaciones sobre la nueva Constitución en Montecristi, y con mayor fuerza después de la aprobación de este documento en septiembre de 2008, el país fue testigo de una transformación en el Jefe de Estado. Añadió a su lista de enemigos –los pelucones, los periodistas, los líderes indígenas que supuestamente traicionaban a sus pueblos y etcétera– otro enemigo: los ecologistas.
La campaña en contra de este grupo ha sido feroz. En sus enlaces sabatinos, Correa ha recordado hasta el cansancio a su audiencia que estamos sentados sobre una mina de oro (y cobre). Que somos pobres porque no queremos o no podemos explotar esas riquezas. Que son los ecologistas infantiles y la prensa corrupta quienes estorban el desarrollo del país.
Y la campaña a favor de la minería, impulsada por el Gobierno central, no ha quedado en palabras. En el sur, el proyecto de EcuaCorriente, ya bajo su nuevo dueño chino, sigue viento en popa. Y de nuevo en Íntag, la amenaza de la explotación de recursos naturales se ha hecho palpable una vez más. El proyecto de Junín es considerado prioridad. Además, y, sin que ni las autoridades parroquiales y gubernamentales de la zona se enteraran, una empresa consultora hizo un estudio de impacto ambiental (EIA) titulado: “Exploración avanzada de minerales metálicos, área minera Los Manduriyacus”.
El EIA inspira una larga lista de dudas, inquietudes y cuestionamientos. Se supone, según información de la misma consultora, que el estudio establece una línea base del territorio en concesión, es decir, la primera medición de las condiciones del área para conocer dónde, qué, cuándo y cómo explorar. Para hacer el EIA de un proyecto se supone que hay que investigar. Para buscar información, pero también para consultar sobre la validez, la apertura de la población, los permisos y demás, deben consultar a las autoridades locales. Pero nada de eso sucedió
Además, el Ministerio del Ambiente es el ente rector y regulador. Pero si el Presidente abiertamente apoya el modelo extractivista, ¿el Ministerio del Ambiente podrá ser imparcial? Como dicen por ahí: Entre bomberos no se pisan las mangueras.
La presentación en la audiencia pública del EIA dejó más preguntas que respuestas: ¿Cómo puede un estudio, cualquiera que éste fuese, medir y conocer las condiciones del territorio sin consultar a las fuentes –o sea, la gente– del mismo? ¿Qué validez tiene una investigación hecha a espaldas de las autoridades locales y en franca violación de la Ley? ¿Por qué hay tantas omisiones en la investigación? ¿Por qué no estuvieron presentes las autoridades principales del Ministerio de Ambiente y los concesionarios en la socialización del estudio? Las irregularidades son múltiples y evidentes. ¿Habrá también intereses ocultos? (Ver artículo, páginas 1 y 2, para más detalles sobre la reunión de socialización.)
Sabemos que el Gobierno y la empresa estatal chilena CODELCO están tras la olla encantada. Pero, ¿cuál es el costo de tanta ambición? ¿Qué va a pasar con las comunidades y las reservas que están dentro de la concesión? A estas preguntas, el EIA debería ofrecer respuestas.  
Lo positivo de la reunión de socialización fue la respuesta de las autoridades locales y los representantes de las comunidades. No contaron los “especialistas” de afuera que la población de Íntag ya sabe de los beneficios y perjuicios de la minería. Y los mismos técnicos admitieron que, en este proyecto, el beneficio será mínimo puesto que no habrá muchos puestos de trabajo para gente local. Pero este punto tan importante aparte, a las y los comuneros ya no es tan fácil hacerles comer el cuento de la “minería responsable”. La gente inteña, gracias a su experiencia con Copper Mesa (la ex Ascendant), está informada, conoce de los requisitos legales que tienen que cumplir las concesionarias, sabe de los estudios que tienen que presentar las empresas antes de explorar y explotar minerales. Lo que pasó en El Paraíso el _____ de abril fue una improvisación descarada, una falta de respeto descomunal por parte de los responsables, un show que no convenció a nadie.