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Íntag
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Actividades humanas y el agua
By Dra. Karen L. Knee

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Las actividades que el ser humano lleva a cabo en la superficie de la tierra –agricultura, ganadería, urbanización, minería y conservación ambiental– tienen impactos en la calidad del agua en los ríos del planeta. Estos impactos pueden ser buenos o malos, y es posible medirlos. Éste es uno de los resultados principales de un estudio que llevé a cabo en la zona entre agosto de 2010 y febrero de 2011. En términos generales, los ríos ubicados en bosques protectores son los más limpios y seguros. En cambio, los de áreas agrícolas, urbanizadas y mineras demuestran un índice elevado de contaminación.

Contaminación fecal en ríos urbanos

Los niveles medios de la bacteria Escherichia coli, un indicador de contaminación fecal, fueron ochenta veces mayores en ríos urbanos que en los ubicados en bosques protectores. Las E. coli se encuentran en altas concentraciones en los heces de seres humanos, mamíferos y aves, y su presencia indica un riesgo aumentado de enfermedades propagadas por el agua, como la diarrea, para la gente que la tome. Si las concentraciones son muy altas, es peligroso bañarse en el río.
Las muestras de agua tomadas río abajo de comunidades tuvieron una concentración media de E. coli de 1370 bacterias en 100 mililitros (mL) de agua (100 mL es igual a media taza de café). La concentración media de estas bacterias en los efluentes del Complejo Ecoturístico Nangulví fue aún más alta: 1520 bacterias en 100 mL. En cambio, había un índice menor en otros lugares: 285 en áreas agrícolas, 48 en áreas mineras y 17 en bosques protectores. La concentración media de muestras tomadas de sistemas comunitarios de agua fue 22 bacterias/100 mL, similar al nivel medido en bosques protectores. Este resultado indica que las reservas hídricas sirven para mantener la calidad natural del agua.

Bajas concentraciones de nutrientes
Los nutrientes (nitrato, amonio y fosfato) son químicos que promueven el crecimiento de plantas terrestres y acuáticas. Las fuentes más importantes de nutrientes son fertilizantes, abonos, heces y hojarasca, pero los nutrientes también pueden encontrarse en rocas y suelos naturales. Cada ecosistema necesita cierta cantidad de nutrientes para mantenerse, pero un exceso de nutrientes puede producir un desequilibrio en un cuerpo de agua, provocando problemas como el crecimiento descontrolado de algas. Además, si los bebés toman agua con concentraciones altas de un nutriente denominado nitrato, pueden enfermarse e inclusive morirse.
Las concentraciones de nutrientes medidas en el transcurso del estudio fueron generalmente bajas. Comparado con la norma fijada por la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (Environmental Protection Agency, EPA, siglas en inglés) y las concentraciones que se ven en ríos en áreas agrícolas en otras partes del mundo, las concentraciones de nitrato en todas las muestras fueron muy bajas. Las concentraciones medias de amonio también fueron bajas, pero algunos sitios tuvieron niveles mayores: los efluentes del Complejo Ecoturístico Nangulví y de una piscina de truchas en la parroquia de Cuellaje, el río Guayllabamba cerca de la comunidad de El Chontal, la quebrada que recibe las aguas servidas no tratadas de la comunidad de Pucará y una casa en la comunidad de Santa Rosa de Plaza Gutiérrez. Los niveles elevados probablemente indican que el agua está contaminada con heces, abonos o fertilizantes.
Las concentraciones de otro nutriente, fosfato, fueron menores en ríos ubicados en sitios de bosque y agricultura. En comparación, la concentración media en ríos urbanos fue tres veces mayor, la de ríos mineros fue cuatro veces mayor y la de los efluentes del Complejo Ecoturístico fue casi cuarenta veces mayor. Aunque el fosfato no es tóxico para los seres humanos, los niveles elevados indican contaminación.

Minería y urbanización aumentan las concentraciones de metales
Los niveles de varios metales disueltos en el agua –níquel, manganeso, cobre, zinc y arsénico– fueron mayores en sitios con minería o urbanización. Se puede leer más sobre los niveles preocupantes de arsénico que se encontraron en Junín y otros lugares de la zona en ÍNTAG #71, página 9 [Jenny, en el sitio web se debe poner un enlace al artículo sobre el arsénico aquí]. La concentración media de níquel en el efluente del Complejo Ecoturístico fue tres veces más que la de otras muestras, probablemente por la contribución de las vertientes térmicas que frecuentemente son ricas en minerales. Las concentraciones medias de manganeso en partes por billón fueron: agricultura, 3,7; bosque, 5,9; minería, 60,9; turismo, 104,2; urbanización, 10,6; sistema de agua, 1,9. Y las concentraciones de zinc y cobre también fueron más elevadas en sitios de minería que en otros sitios.
Aparte del arsénico, las concentraciones de todos los metales fueron muy por debajo de las normas de la EPA, indicando que no representan una amenaza a la salud. Pero las diferencias entre ríos con distintos usos de suelo indican que la urbanización y, sobre todo, la minería contribuyen metales disueltos a los ríos. Si hay más minería en el futuro, es probable que también habrá concentraciones mayores de varios metales. Es posible que estas concentraciones lleguen a ser peligrosas para los habitantes humanos y los ecosistemas.

Siguiendo adelante
Los resultados de mi estudio indican que la calidad del agua de la mayoría de ríos inteños es buena. Sus niveles de nutrientes y metales son bajos en general, y la acidez, el nivel de oxígeno disuelto y la claridad del agua también son saludables. La calidad excelente de los ríos ubicados en bosques protectores enfatiza la importancia de la conservación y la reforestación para mantener el agua de la zona en buenas condiciones.
No obstante, existen algunas problemas. La primera es la descarga de aguas negras no tratadas en varios lugares, entre ellos Pucará, Apuela, Nangulví y el río Guayllabamba. Aunque la gente de Íntag no puede hacer mucho para limpiar el Guayllabamba, mejoras en el manejo de aguas servidas en las cabeceras parroquiales y las comunidades podrían disminuir la cantidad de bacterias y otros contaminantes descargados en los ríos. El estudio también provee evidencia que la actividad minera, incluso la exploración, añade metales a los ríos.
Espero tener el informe completo listo en los próximos meses. Contáctese conmigo (karen_knee@yahoo.com), a través del equipo del Periódico ÍNTAG o Defensa y Conservación Ecológica de Íntag (DECOIN) para pedir una copia del informe o más información sobre el estudio, o si tiene sugerencias para investigaciones futuras.
*La doctora Knee es una investigadora estadounidense. Trabaja en el prestigioso Instituto Smithsonia, de Washington, D.C. Vino a la zona, auspiciado por la Fundación Fulbright para realizar un estudio del agua.

Pie de foto: La autora prepara una muestra de agua para analizar la concentración de bacterias fecales. Foto: Mary Ellen Fieweger.